LA UNIÓ valora la campaña del aceite como muy negativa por el descenso de casi el 50% en producción y del 25% en los precios

La Unió Formació - 09 Apr, 2019

Los productores valencianos aún más perjudicados por la baja cuantía de las ayudas de la PAC que perciben en relación con sus homólogos de otras comunidades autónomas

La sectorial de aceite de oliva de LA UNIÓ de Llauradors ha hecho balance de la campaña y la califica de “muy negativa” y una de las “peores de los últimos años” para los productores de la Comunitat Valenciana, tanto por el descenso de la cosecha cifrado en un 44% de media (70% Castellón, 52% Valencia y 30% Alicante), como por el descenso del 25% experimentado en los precios.

Después de tres campañas de comercialización con unos precios razonables, la gran distribución ha vuelto a presionar los precios, injustificadamente, para reducir el precio en origen del aceite. De ahí que la organización pida que se investigue un posible abuso de posición de dominio por parte de la gran distribución.

A la situación general de bajos precios en el conjunto de zonas productoras españolas, los productores de la Comunitat Valenciana sufren otros agravios comparativos. En Andalucía, donde se fija tradicionalmente el precio de nuestro aceite, la cosecha ha aumentado un 29% y por ello se ha podido compensar en parte esa inferior cotización, circunstancia que aquí no ha sucedido al descender la producción casi el 50%.

Otra circunstancia que nos hace perder competitividad es el hecho de que un productor andaluz cobrara de media por ejemplo el pasado año una cantidad de 5.786 euros/beneficiario en ayudas del régimen de pago básico (principales ayudas de la PAC) y un valenciano sólo 1.865 euros/beneficiario. Por ello LA UNIÓ reclama que las ayudas se equiparen en todo el Estado sin tener en cuenta derechos históricos y se midan por la profesionalidad.

Mercado: Italia se aprovecha

El modelo comercial a granel impuesto por los grandes elaboradores, principalmente cooperativas andaluzas o Mercadona que tienen como única prioridad vender todo el aceite al precio que sea, hacen que España a pesar de ser el mayor productor mundial, sea muy poco competitivo y otros países, como por ejemplo Italia, se aprovechen comercialmente de esta debilidad. Así, mientras los precios en origen del aceite virgen extra caen el 25% en España, el 18% en Túnez y el 14% en Grecia; en Italia el precio aumenta un 46%. Así mismo, a pesar de que España es el principal país productor y exportador de óleo de oliva, continúa siendo el que peores precios en origen ofrece a sus productores, por detrás de Grecia y Túnez.

Mientras el aceite de oliva virgen extra italiano está a 5,79€/litros, el español lo está a 2,83 €/litros, un 51,13 % más bajo. Esta diferencia sigue siendo palpable en lo que se refiere al aceite lampante, donde el caso de España es más alarmante, ya que está solo 50 céntimos más barato que el virgen extra. En este sentido, LA UNIÓ pone en evidencia la desinformación que aún existe entre los consumidores aquí que estaría alimentando la industria y la distribución poniendo unos precios que no responden a la calidad del aceite que se encuentra en el lineal. “Parece que la industria y la distribución se han repartido los mercados cual cárteles”, comentan desde LA UNIÓ. “Si estamos en un mercado único, esto no debiera ocurrir. Creemos que la CMNC debiera intervenir de alguna manera”, sobre todo cuando ocurre algo similar con el precio de los vinos de mesa frente a Francia, o en la leche respecto del resto de Europa añaden.

En España, de acuerdo con los datos del Informe del Ministerio de Agricultura sobre la cadena de valor del aceite de oliva, un 86% de las ventas se realizan a través de hipermercados, supermercados y tiendas discount. Según datos de directodelolivar.com, el 70% del óleo de oliva que se vende en hipermercados, supermercados y tiendas discount es de marca blanca y casi el 30% restante, de grandes empresas envasadoras y distribuidoras. Además, el 50% del aceite de oliva que se vende en España lo vende Mercadona a través de Sovena, empresa envasadora portuguesa, mientras que el que se vende directamente al consumidor final a través de cooperativas de productores no llega ni al 2%.

Además, tanto LA UNIÓ como diferentes asociaciones de consumidores han denunciado fraude en el etiquetado del aceite de oliva virgen y virgen extra, tanto en cuanto a la ausencia de la indicación obligatoria sobre el origen del producto, como a la hora de denominar virgen o extra virgen aceite de oliva que era de calidad lampante.

Una Interprofesional ineficaz

La organización critica las campañas realizadas por la Interprofesional del Aceite que tacha de ineficaces, centrándose en un mercado exterior cuando en el interior aún no se sabe reconocer la calidad de un aceite de oliva virgen extra respecto a otros de menor categoría, y solo se hacen actos puntuales en campañas anodinas.
“Un consumidor bien informado no estará en contra de los productores”, afirma, por lo que pide mayor transparencia en todos los procesos de producción, distribución y formación de los precios.

“De poco sirve tener una presencia puntual en ferias de EE.UU o en un hotel de Bruselas si aquí no se reconoce y valora el producto. Eso sí, el impuesto “revolucionario” (por muy legal que digan que es) que cobran a todos los productores para hacer las promociones ineficaces sí se cumple y se lo cobran”, apunta.